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Gijón/Xixón Cimavilla

cimadevilla casetas
Historia antigua y contemporánea.

Documentos relacionados
Folleto de la ruta "Gijón/Xixón Cimavilla"
 
Duración:
2 horas.

Comienzo:

Campu Valdés.

Final:
Plaza del Marqués.

Recorrido:
  • Campu Valdés
  • Plazuela de Jovellanos
  • Torre del Reloj
  • Calle del Vizconde de Campogrande
  • Plaza del Periodista Arturo Arias
  • Plaza de la Corrada
  • Calle Óscar Olavarría
  • Calle Artillería
  • Opción: Elogio del Horizonte
  • La Rula y Puerto Deportivo
  • Plaza del Marqués

Se aconseja:
Recorrido a pie.

Descripción:

Cimavilla es testigo y protagonista de los acontecimientos históricos más significativos de Gijón/Xixón: desde la época romana, los conflictos medievales, la creación del puerto, el nacimiento y la obra de Jovellanos o los inicios de la industrialización. Cimavilla, el barrio alto de Gijón/Xixón, guarda en sus calles monumentos e historias personales que son huellas imborrables de pescadores, cigarreras, militares, artesanos que aquí nacieron, vivieron y trabajaron. En definitiva, hombres y mujeres "playos", que es como se conoce a los nacidos en este barrio, que de Gijón/Xixón es lo mejor.

Nuestro recorrido por el antiguo barrio de Pescadores llamado Cimavilla, comienza en uno de los lugares más entrañables de la ciudad, se trata de La Iglesia Mayor de San Pedro, de origen gótico y reconstruida en los años cuarenta. Está situada al fondo del espacio ajardinado conocido como Campu Valdés y es elemento aglutinador entre las gentes de Cimavilla (los playos propiamente dichos) y del resto de Gijón/Xixón, pues fue durante muchos años la única iglesia con la que contó la villa. Casi en el subsuelo del templo, debajo del Campu Valdés, se encuentran las Termas Romanas. Un interesante museo municipal donde un vídeo explicativo y una serie de pantallas interactivas nos ofrecen una completa visión, tanto del conjunto termal, como del pasado romano de Gijón/Xixón.

Saliendo del museo, en el centro del Campu Valdés, intuimos en el suelo la trama de la muralla romana. Una muralla que circundaba, a lo largo de 850 m. de longitud, el barrio en su parte baja y que, en la siguiente plaza, vemos parcialmente reconstruida. Encontramos también, a nuestra derecha, el Palacio de los Valdés, que da nombre a la zona. Es un ejemplo de palacio asturiano, construido en 1570 sobre los cimientos de la propia muralla, con dos torres, un cuerpo central y una capilla en su extremo izquierdo. Sus dependencias fueron en tiempos pasados residencia de esa familia, primer asentamiento de la Fábrica de Tabacos a comienzos del siglo XIX y Aduana, siendo en la actualidad un centro educativo. Desde la mencionada capilla, bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe, divisamos otra plaza en la que la muralla, antes soterrada, se levanta rehecha en ladrillo con las primeras hiladas, las originales, de piedra.

Preside el lugar el Museo Casa Natal de Jovellanos. En sus salas, además de recuerdos jovellanistas, se guardan importantes muestras de la pintura asturiana de los siglos XIX y XX, esculturas contemporáneas y se organizan diversas exposiciones de carácter temporal a lo largo del año. Destaca, en la segunda planta, el Retablo del Mar, obra en madera del escultor ovetense Sebastián Miranda. Un primer Retablo realizado por Miranda en el año 1933 fue destruido durante la Guerra Civil y éste que podemos ver es una versión del anterior, realizada por el propio autor en los años 70 y considerado como su obra maestra. En él se ensalza la tradición pesquera y marinera de Cimavilla al representar una escena habitual en el barrio: la subasta del pescado en la rula o lonja local.

Salimos del Museo y en el edificio de enfrente nos encontramos con un establecimiento hotelero que tiene el honor de haber sido la primera sede del Instituto de Náutica y Mineralogía que fundara Jovellanos, como bien recuerda una placa en su fachada.

Adosada al Museo Casa Natal de Jovellanos, a la izquierda, se encuentra una de las dos advocaciones marianas que veremos en el barrio: La Capilla de los Remedios cuyo interior alberga el sepulcro de Melchor Gaspar de Jovellanos. El citado museo jovellanista y la capilla están anexos a un antiguo Hospital de Peregrinos que ahora es un restaurante. Se sabe que aquí se alojaban quienes, siguiendo la ruta norteña del Camino de Santiago, se dirigían a Oviedo/Uviéu para visitar en la Catedral ovetense la venerada imagen del Salvador. El Hospital funcionaría hasta 1836.

Frente a él, la Casa de Nava, un caserón sobrio, cúbico, de escasa ornamentación, construido a principios del siglo XVIII como residencia del Vizconde del Campo Grande, otro de los palacios nobiliarios de Cimavilla y actualmente propiedad municipal.

A la izquierda llama nuestra atención una torre de tono rosado. Es la Torre del Reloj que, edificada sobre la base de una antigua torre romana, fue cárcel del partido judicial de Gijón/Xixón hasta principios del siglo XX, además de campanario y, durante un tiempo, Casa Consistorial. La torre que hoy vemos, reconstruida en el año 1995, flanquea la antigua entrada romana a la ciudad.

Dejando la Torre del Reloj a nuestra espalda, subimos por la calle Vizconde de Campogrande que nos conducirá hasta otra plaza, la mayor en dimensiones de todo el barrio. Se trata de la plaza de Arturo Arias, popular periodista (Gijón/Xixón, 1920-1975) del diario local El Comercio y cuyo busto preside el lugar. Los vecinos la conocen como la plaza la Tabacalera o el Campu les Monxes, ya que el edificio de grandes proporciones que destaca en la plaza fue, hasta su desamortización en el siglo XIX, convento de las Madres Agustinas Recoletas, más tarde Fábrica de Tabacos.

Esta plaza, en el mismo corazón de Cimavilla, es uno de los lugares más populares del barrio de pescadores. En ella llaman la atención dos casas de sabor marinero muestra de otras del barrio: la que vemos en el número 4 es una casa típica de pescador, pequeña, de dos plantas y con la escalera al exterior. Al otro lado destaca otra casa de la misma tipología, aunque mayor en dimensiones, con piedra vista y que repite escalera al exterior.

Alegre y colorista, este Campu les Monxes no ha perdido popularidad ni ha dejado de ser transitado. Los pescadores, las rederas trabajando al sol, las cigarreras y las mujeres que acudían diariamente al Lavadero que había en la plaza, han dado paso a multitud de jóvenes que se reúnen en torno a ella los fines de semana y días de verano, a disfrutar del sol, la sidra y de la charla al aire libre.

Pasamos por el lateral de la casa de piedra y siguiendo la calle Vicaría, que baja en pronunciada cuesta hasta el Muelle pero sin alcanzarlo, giramos por la segunda calle a la derecha para encontrar la calle del Rosario, llena de casas típicas.

Bajamos a la izquierda y llegaremos de nuevo a un espacio abierto, a otra plaza, la llamada plaza de La Corrada. Estamos en un gran patio de vecinos, un lugar de paso y de uso común que fue, en tiempos pasados, antigua plaza de espectáculos, celebrándose incluso alguna novillada. Llama la atención el edificio de la esquina inferior derecha, construido en piedra, con un magnífico corredor de madera y un alero destacado, también trabajado en madera y que protege la fachada de las inclemencias del tiempo: es la Casa de los Alvargónzalez, sede de la Fundación cultural del mismo nombre.

Tomamos a la derecha la calle de Óscar Olavarría, a la derecha se encuentra la Capilla de La Soledad, levantada en el siglo XVII y reconstruida en 1938. Esta pequeña capilla, antigua sede del Gremio de Mareantes, tiene una sobria fachada coronada por una minúscula espadaña y permanece siempre abierta, al ser muy frecuentada por los lugareños para venerar la imagen de la Virgen de la Soledad, y también el Cristo de Medinaceli.

El citado Gremio de Mareantes financiaba y organizaba la captura de ballenas en el puerto gijonés. Los atalayeros, desde lo más alto de Cimavilla, en el Cerro de Santa Catalina, divisaban esos preciados cetáceos y avisaban con hogueras a los balleneros que salían a su encuentro para darles caza. La ballena, una vez arrastrada a tierra, se despiezaba y repartía, estando presentes el párroco de La Soledad y algún representante del Gremio. La tradición mandaba que el vientre fuese para la Capilla de La Soledad, una aleta para el pescador que le había dado muerte y la otra repartida entre toda la comunidad de pescadores. La última ballena fue apresada en el año de 1722 y de ese pasado ballenero perviven nombres como tránsito de las Ballenas o Casa de las Ballenas, en pleno puerto local.

Nos dirigimos al fondo de la calle. La vanguardista escultura Nordeste, realizada en acero cortén por el escultor Joaquín Vaquero Turcios, fue instalada aquí en el año 1994. El Nordeste es el viento más esperado en Gijón durante el verano, pues empuja y barre del cielo las nubes; de esa manera, cuando sopla, se asegura un día soleado. Por el contrario, durante el invierno es un viento frío, húmedo y cortante. Erosionada por la acción del viento, la lluvia y por la proximidad del mar, la escultura de Vaquero Turcios se enriquece y cambia de calidad y aspecto con el paso de los años.

Desde el punto en que nos encontramos se puede contemplar una amplia vista panorámica de la zona oeste de la ciudad. Un recorrido visual nos permite observar, al occidente, un extenso brazo de tierra que sale al mar, es el llamado Cabo Torres o Campa Torres. En ese lugar se encuentra un castro prerromano donde se asentaron los primeros pobladores de Gijón, cuyos primeros estratos se remontan al s. VI a.C. Abierta al público, la Campa Torres es, hoy, un parque arqueológico de gran interés que alberga uno de los mayores castros de Asturias. En la lejanía, bajo el Cabo Torres, vemos el puerto de El Musel, fundamental en el desarrollo industrial de Gijón/Xixón y en la actualidad uno de los más importantes de la costa Cantábrica. Comenzó a construirse en el año 1893, primero como puerto de refugio y en 1907 como lugar de carga y descarga.

Más a la izquierda observamos algunas grúas testimonio de la industria de construcción naval de la ciudad, de la que dos astilleros permanecen en activo. La desaparición de algunos astilleros de la zona permitió regenerar un espacio industrial degradado, recuperándose las playas de L'Arbeyal y Poniente. Junto a un amplio y bonito paseo marítimo, Gijón/Xixón volvió a dar la cara al mar en esta parte de la ciudad.

Subida opcional al Cerro de Santa Catalina: se recomienda visita y paseo por el Cerro de Santa Catalina. Para subir tomamos la calle Artillería en dirección a la zona verde que nos indica la presencia de un parque. Este espacio, recuperado para el disfrute de gijoneses y visitantes, era, anteriormente, propiedad del Ministerio de Defensa y se utilizaba como campo de maniobras militares, estando el paso restringido. Del pasado militar y defensivo de Gijón se conservan todavía algunos elementos, como el propio nombre de la calle: Artillería o también Fuerte Viejo, complejo militar artillero que protegía la parte occidental del Cerro en el siglo XVII, época en la que los ataques de corsarios y tropas extranjeras a estas costas eran relativamente frecuentes.

El punto más emblemático del Cerro fue el elegido por el artista vasco Eduardo Chillida para emplazar en el año 1990 su obra Elogio del Horizonte, una enorme escultura de hormigón que de espaldas a la ciudad y mirando al infinito, parece abrazar al mar, al aire y dar la bienvenida a los marinos. Contradictoriamente «llena de vacío», esta obra fue concebida para ser admirada desde su interior, donde se crea un impresionante efecto caracola al escucharse el eco del mar. Aunque el vanguardismo del Elogio del Horizonte causó un inicial rechazo, la obra de Chillida es hoy un símbolo indiscutible de la ciudad.

Abandonamos el Cerro para regresar a la calle Artillería, donde iniciamos esta visita opcional del mismo, y desde ésta, tomamos el tránsito de las Ballenas que desciende hacia el Muelle. Pasamos junto a la llamada cuesta del Cholo término, éste de cholo, que trajeron los emigrantes que venían de América.

Ante nosotros el Puerto Deportivo de la ciudad y, en primer término, el edificio en madera de la antigua rula o Lonja del Pescado. La Rula era el centro de la actividad económica del barrio y un lugar de encuentro excepcional, pues pescadores, sardineras, comerciantes y un sin fin de curiosos, asistían expectantes a la atractiva subasta. Cuando el viejo puerto marinero se convirtió en el Puerto Deportivo actual, la actividad pesquera y la subasta del pescado se trasladaron a las instalaciones del puerto de El Musel. Este edificio es hoy un centro polivalente dependiente de la Junta del Puerto y cuenta con una sala de exposiciones temporales.

Nos dirigimos hacia la plaza del Marqués o de la Barquera, donde estuvo, hasta finales del siglo XIX, una capilla con ese nombre tan marinero. La plaza está presidida por el Monumento al Infante Don Pelayo, erigido en 1891 como homenaje al primer rey de la Monarquía Asturiana y figura central del escudo de la ciudad.

En uno de los laterales de la plaza destaca el Palacio de Revillagigedo que, aunque de apariencia medieval por sus torres almenadas, es, en realidad, una ampliación barroca que aprovechó la existencia de una torre del siglo XV. Antigua propiedad de los marqueses de San Esteban del Mar del Natahoyo -Condes de Revillagigedo-, tiene adosada a él la Colegiata de San Juan Bautista que sirve de escenario a numerosos conciertos de música clásica a lo largo del año.

El Palacio de Revillagigedo es en la actualidad un Centro Internacional de Arte Contemporáneo, gestionado por Cajastur, y que cuenta con un importante centro de documentación y biblioteca.

Desde esta plaza del Marqués, el resto de Gijón/Xixón parece extenderse a los pies de Cimavilla, llamándonos a seguir paseando por sus calles, descubriendo los magníficos rincones que la ciudad esconde.